Inmediatez de la noticia

ImagenLa televisión nos tiene acostumbrados, desde hace ya muchos años, a participar en situaciones conflictivas en cualquier lugar del mundo. De esta manera, somos testigos de catástrofes, persecuciones, derrumbes, atentados… que producen en nuestros ojos encandilamiento y fascinación, por la simultaneidad de su percepción.

Esta sincronía del acto y su percepción sin duda representa un gran avance tecnológico. Adecuadamente usados son y serán instrumentos de gran utilidad, como ocurre con la videoconferencia o las intervenciones quirúrgicas a distancia.

Pero también esta inmediatez facilita una negación de las características geográficas y una confusión entre los contextos en los cuales se desarrolla la acción filmada. El espacio hogareño obviamente es diferente al de una inundación.

Por otra parte, la voracidad informativa se conforma muchas veces con presentar la situación, generalmente impactante y terrible, para al poco tiempo desaparecer totalmente de los medios. Una sucesión rapidísima de imágenes que nos conmocionan, nos confunden, nos embriagan, pero desde este lugar es muy difícil pensar, reflexionar, cuestionar y tomar una posición ética frente a los hechos.

Tanto Freud como Lacan han estudiado la temporalidad del ser humano, algo totalmente diferente a lo relacionado con la cronología referida a los horarios y tiempos establecidos. Freud planteaba un inconsciente atemporal y por esta razón, determinados episodios de la vida diurna, los restos diurnos, tienen la capacidad de captar escenas arcaicas de nuestra historia.

El telespectador “no sabe” la cantidad de representaciones inquietantes de su infancia que brotan, porque él está presenciando estas escenas “ingenuamente”. Este movimiento volcánico en su dinámica requiere de un tiempo subjetivo singular y no objetivable, para que él pueda asimilar y reflexionar lo mirado.

Desde la perspectiva lacaniana, el ser humano participa de tres momentos de un “tiempo lógico”:

  1. El instante de la mirada.
  2. El tiempo de comprender.
  3. El momento de concluir.

La inmediatez informativa creo que ha exacerbado algo propio de la lógica intersubjetiva. La precipitación, la urgencia y el acto, en detrimento del aspecto también humano de la vacilación, el aguardar y el pensar.

Un conocido y prestigioso canal de noticias se promociona con la frase, “Está pasando, lo estás viendo”. No olvidemos un tiempo fundamental, “lo estas pensando”.

Este artículo también apareció en “Diván el Terrible”, publicación española de psicoanálisis y sociedad en la que soy miembro del consejo de redacción.