Psicosis, editorial de Diván el Terrible
Un estallido real en un icono del siglo XX, el derrumbe de la Torres gemelas, provocó numerosos cuestionamientos que motivaron una reunión especial del consejo de redacción de Diván el Terrible.
En este número, el consejo vuelve a reunirse empujado por el deseo de poner en palabras otro estallido, si se quiere más grave, que es el derrumbe o la no-constitución del edificio del ser humano: la psicosis.
Desde el nacimiento el sujeto trata de constituirse como tal, no es algo que viene dado ni garantizado, pero por diversos factores que en este número se comentan tan atinadamente, este ser no adviene como tal.
Si continúo con la metáfora de la Gran Torre que es el hombre psíquico, no solo animal de necesidad, esta construcción adolece de la piedra fundamental que sella, nomina y sostiene las estructuras posteriores.
El lector comprenderá que una construcción futura sobre este origen es tan frágil y endeble (imaginaria), que necesitará de una arquitectura ortopédica (restitución delirante) y, que cualquier torbellino de la vida puede acabar con él.
Problema biológico a descifrar para la Psiquiatría, conflicto y enigma para estudiar y tratar para el psicoanálisis, la psicosis ha llevado a diversas ciencias a no cesar en la investigación y a la proposición de abordajes terapéuticos que se han ido modificando con los nuevos postulados descubiertos.
Si se ha empleado tanto tiempo, tantas hipótesis, (¿tanto presupuesto sanitario?), tantas discusiones genetistas y ambientalistas para abordar la psicosis, ¿no será que ningún hombre está totalmente a salvo de los estallidos y desestructuraciones de su ser?
En este número se abordan temas tan polémicos y actuales como la responsabilidad legal de una persona que padece un trastorno psíquico grave. ¿Es posible tratar a un sujeto y al mismo tiempo aplicar la ley?, es el corolario del artículo “La última palabra”.
Las modificaciones de la técnica terapéutica han posibilitado que desde el psicodrama se escenifiquen las situaciones delirantes y los personajes persecutorios que pueblan el mundo de la psicosis. En “El psicodrama y la psicosis” además de este tema, se insiste en las posibilidades de vinculación social de esta patología que conduce al aislamiento progresivo.
Desde otra perspectiva diferente, el arte cinematográfico, el realizador Joaquín Jordá nos asombra con su film “Monos como Becky”, con la participación de pacientes psicóticos hospitalizados desde hace muchos años, quienes protagonizan una ficción cruelmente acaecida: las técnicas quirúrgicas para supuestamente curar esta enfermedad y las secuelas nefastas que esto produjo.
La familia de estos pacientes no puede estar ausente en este número, como productora de patología pero también como lugar de contención y espacio que permita que la hospitalización sea mucho más breve.
En nombre de Diván el Terrible quiero dejar constancia del agradecimiento a dos colaboradores, respetando su anonimato, que nos han transmitido con sinceridad y valentía sus experiencias con familiares afectados por esta patología.
Este artículo también apareció en “Diván el Terrible”, publicación española de psicoanálisis y sociedad en la que soy miembro del consejo de redacción.